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La Cultura como creadora de la eurorregión

La Cultura como creadora de la eurorregión

Artículo de Opinión de José Luis Méndez Romeu, analista político, ex conselleiro y ex secretario de Estado de Cooperación Territorial

Los intercambios económicos, científicos y universitarios, generan dinámicas de cooperación entre las empresas e instituciones de Galicia y del Norte de Portugal. De igual forma las relaciones entre instituciones locales auspiciadas por el EIXO ATLÁNTICO, mejoran el entendimiento, refuerzan las demandas ante las instituciones europeas y crean el marco global que afianza la Eurorregión.

Sin embargo el factor que más influye en la identidad de una colectividad tras la lengua es la cultura. Forzoso es reconocer que en ese ámbito la Eurorregión tiene casi todo por hacer. Pese a la fecunda actividad creadora que se registra en todas las artes y manifestaciones culturales a ambos lados del río Miño, los intercambios reales son muy escasos. Ni las compañías teatrales, ni las orquestas sinfónicas, ni los grupos de jazz, rock u otras modalidades, ni las exposiciones de arte ni los escritores se mueven de uno a otro lado. Fundamentalmente porque nadie lo organiza, lo promueve o lo financia. La cultura viva, la que se hace aquí y ahora, queda confinada a su respectivo territorio estatal privando a los ciudadanos de conocer, comprender, valorar o admirar lo que se hace a pocos kilómetros de su domicilio. Es como si las viejas fronteras permaneciesen en pie, como fielatos del pensamiento.

Dice poco de las instituciones esa flagrante despreocupación. Tampoco la AECT parece entender que la cultura es un ámbito privilegiado para crear ciudadanos de la nueva realidad europea. Dejamos que nos invadan los productos de otras culturas a través de la televisión y de la mejor promoción mientras evitamos que los nuestros sean conocidos y promovidos hacia el exterior.

La importante infraestructura cultural de las ciudades del Eixo Atlántico, en forma de teatros, auditorios, salas de exposiciones, centros culturales, bibliotecas y otros espacios, no es el obstáculo. La actitud de los ciudadanos tampoco más allá de la necesidad de crear nuevos públicos. Es la pereza o desidia institucional la que nos mantiene todavía de espaldas entre nosotros.

Todavía tendríamos que añadir entre los recursos disponibles, el amplio número de Fundaciones de Autor o de Casas-Museo, base para crear circuitos turístico-culturales y al tiempo poner en valor a los personajes que les dan nombre. Consta la favorable disponibilidad de muchas de ellas que sólo esperan que alguien organice y promueva la interrelación entre ellas.

Sobre todo contamos con la enorme capacidad de nuestros creadores, músicos y actores, directores, artistas plásticos o visuales, para proponer iniciativas, sugerir proyectos, ofrecer lo mejor de sí mismos, naturalmente bajo condiciones de respeto al trabajo intelectual y adecuada retribución.

No hablamos de grandes presupuestos sino de normalizar el intercambio cultural entre nuestras ciudades para favorecer a los ciudadanos, satisfacer su curiosidad intelectual, ofrecer muestras de la creación en otros lugares, superar las visiones localistas o reduccionistas. La Eurorregión, como Europa, no debe ser solamente el espacio de los mercaderes, sino sobre todo el de los ciudadanos. Y los intercambios no debieran limitarse a los estudiantes del programa ERASMUS, tan benéfico por otra parte.

Ese es el desafío urgente. El Eixo Atlántico, a través de las entidades locales que lo forman, puede ayudar a definir la colaboración artística pero corresponde a las autoridades de la Eurorregión tomar la iniciativa y aprobar los recursos necesarios, en su caso con la apelación a los programas comunitarios.