Solidaridad europea y necesidad de rescEU
Artículo de opinión de Christos Stylianides, comisario europeo de Ayuda Humanitaria y Gestión de Crisis
En ninguno de los últimos años ha habido tantos incendios forestales devastadores en Europa como en los veranos de 2017 y 2018. Estas catástrofes han estado marcadas por la muerte de decenas de personas, por miles de hectáreas de bosque quemado y por la destrucción y evacuación de poblaciones, no solo en los países del sur, como España, Portugal, Grecia, Francia o Italia, sino también en el norte de nuestro continente, como en Suecia, Letonia y el Reino Unido. Bomberos y voluntarios valerosos han luchado contra las llamas y contra el tiempo, y la temporada de incendios forestales de 2018 todavía no ha terminado.
Hay una conclusión clara: el cambio climático es real. Es nuestra nueva realidad, que no solo ha intensificado el impacto de los incendios forestales en las regiones más propensas a padecerlos, sino que los ha provocado en zonas en las que no se habían producido hasta la fecha.
Ningún país es inmune a esta nueva realidad y ninguno puede hacer frente a estas catástrofes naturales en solitario. Para responder a estos retos sin precedentes necesitamos un planteamiento colectivo. Hemos de ser audaces y estar mejor preparados. Tenemos que reforzar el sistema europeo de protección civil, el Mecanismo de Protección Civil de la Unión Europea, y mejorar nuestra solidaridad.
España ha solicitado ayuda a través de este Mecanismo tres veces desde 2006: para luchar contra incendios forestales en 2006 y para hacer frente a la contaminación marina en 2007 y 2011.
Pero más que un receptor de ayuda, España ha proporcionado ayuda a los demás y ha sido un actor europeo clave en el ámbito de la protección civil:
España es el segundo Estado miembro en cuanto a capacidades ofrecidas a la «reserva común voluntaria».
España ha mostrado gran solidaridad ayudando a otros países a través del Mecanismo Europeo de Protección Civil, tanto dentro como fuera de Europa: Israel (2016), Chile (2017), Portugal (2017) y hace un par de meses, Grecia (2018).
En particular, ha sido ejemplar el apoyo que España ofreció a Portugal, este año y el pasado. España es, sin duda alguna, un activo socio europeo en la protección civil.
Este año hemos realizado, a través del Mecanismo, el mayor despliegue de capacidades hasta la fecha para ayudar a Suecia a combatir los incendios forestales. Desde el momento en que solicitó ayuda, el 16 de julio, Suecia recibió un apoyo rápido de Italia, Francia, Alemania, Lituania, Dinamarca, Polonia, Austria y Portugal, que ofrecieron asistencia a la lucha contra incendios por tierra y aire, en la que fue la mayor operación de protección civil europea contra incendios forestales de la última década y la más importante en términos de despliegue de personal.
Aunque es mucho lo que el Mecanismo de Protección Civil de la UE ha conseguido, se trata de un sistema basado en contribuciones voluntarias de los Estados miembros que ha alcanzado ya sus límites, puesto que, debido en gran parte al cambio climático, las catástrofes se han multiplicado e intensificado. A menudo hemos de hacer frente a múltiples crisis en varios países al mismo tiempo y, por ello, los Estados miembros no siempre pueden prestar asistencia a otros Estados miembros en los momentos más críticos, debido a sus propias emergencias.
El Mecanismo se ha activado más de 100 veces desde 2014. Más de la mitad de los 32 casos del año pasado fueron solicitudes de ayuda contra incendios forestales. Ahora sabemos por experiencia que el sistema voluntario actual debe reforzarse.
Por esta razón la Comisión Europea presentó, en noviembre de 2017, una propuesta para reforzar la capacidad de Europa de hacer frente a las catástrofes: esta propuesta se llama rescEU.
rescEU es nuestra respuesta para superar las limitaciones del sistema actual y hacer frente a las consecuencias del cambio climático. Es una «red de seguridad» que establecerá, a nivel de la UE, un número limitado de capacidades operativas propias bien definidas, como aviones de extinción de incendios. Al decir «a nivel de la UE» me refiero a los activos descentralizados en los Estados miembros cercanos a las zonas de alto riesgo, activos que solo se desplegarán cuando lo solicite un Estado miembro.
rescEU se basa en nuestro sistema actual y complementará, no sustituirá, las capacidades nacionales. Se trata de una «red de seguridad» para circunstancias excepcionales.
Al mismo tiempo, la UE aportará, a través de rescEU, más incentivos financieros para que los Estados miembros refuercen sus propias capacidades nacionales. Todo ello es una clara muestra del valor añadido de la UE, al favorecer las economías de escala.
Pero rescEU no es solo una respuesta, pues incide también en la prevención y en la preparación. Este es un pilar central de nuestra propuesta, que para mí es clave porque creo firmemente que la solidaridad ha de ir de la mano de la responsabilidad nacional.
A través de rescEU estamos pidiendo a los Estados miembros que hagan de la prevención y la preparación una prioridad. Todos los Estados miembros deben desarrollar una evaluación del riesgo y una planificación de reducción del riesgo coherentes, reforzando sus capacidades de prevención y preparación. Para ello contarán con nuestro apoyo y ayuda porque rescEU pretende fomentar la cultura de la prevención entre los Estados miembros y en toda la UE.
España, como cualquier otro Estado miembro, no estará sola cuando se produzca el próximo incendio forestal u otro desastre natural. La solidaridad europea está en marcha y a través de rescEU será más fuerte. Esto es lo que los ciudadanos europeos esperan de nosotros: que demos un verdadero significado al lema «una Europa que protege».