Guía de Braga
Guía Turística de Portugal
Situada en la zona norte, como ciudad central de una amplia zona del interior, Braga acoge a unos 155.000 habitantes, a los que cabe añadir una estimable cantidad de residentes.
Es una de las más antiguas ciudades no sólo de Portugal, sino de Europa; identificada con la existencia de los brácaros, tiene ya carta de ciudad en el Imperio Romano, la Bracara Augusta, capital de la región Bracarense. Las sucesivas invasiones provocaron la inestabilidad de la zona hasta la llegada de los árabes. La reorganización de la ciudad vino de la mano del obispo D. Pedro, y ya nunca dejó de estar Braga bajo el control episcopal, que configura la urbe a partir de la catedral y la creación de diversas iglesias y monasterios. Las edificaciones levantadas en el S. XVIII convierten a esta ciudad en la más importante muestra barroca de Portugal.
La Braga contemporánea es otra ciudad, con el empuje y el resurgimiento de la modernidad. En la actualidad se está llevando a cabo un largo proceso que comenzó a finales del siglo pasado de reconstrucción total del centro histórico, tanto de los edificios antiguos como de los espacios ciudadanos.
¿Qué hay que visitar en Braga? Toda la ciudad. Simplemente hay que dejarse llevar y todo aparecerá ante nuestros ojos. Desde el Arco da Porta Nova, una de las puertas de la ciudad antigua, se puede empezar a caminar por el casco. Braga es una ciudad cómoda, con calles bien trazadas sin cuestas, que desembocan en acogedoras plazas generalmente bordeadas de cafés, donde se mantiene la costumbre bien portuguesa de conversar.
El punto de partida para dar un paseo por Braga puede ser la catedral. Su construcción originaria es del siglo XII con añadidos posteriores, desde el románico hasta hoy día, pasando por góticos y barrocos. Recientemente restaurada, alberga una cripta con todos los que fueron obispos de la ciudad.
El tesoro se guarda en el Museo de Arte Sacro. También hay que destacar entre otras cosas, la Casa dos Crivos con unas celosías excelentemente trabajadas, y que en la actualidad se ha convertido en un centro cultural público. La iglesia y el monasterio de Tibães, es una síntesis de diferentes estilos arquitectónicos; la Casa dos Biscainhos, con su espléndido jardín barroco y museo y el Antiguo palacio episcopal, que entre sus muros alberga la Biblioteca Pública y el Archivo del Distrito, dependientes de la Universidad.
Prácticamente conectado con la ciudad se encuentra el Bom Jessus do Monte, una de las mayores atracciones turísticas, donde se conjuga el barroco con la naturaleza, y que posee un curioso funicular movido por agua. Merecen una visita a la apoteosis del barroco que es la iglesia de Santa María Magdalena, en la Serra da Falperra, y las termas romanas do Alto da Cividade, restos de la que fue capital de la región romana.
La última incorporación al grueso de los monumentos bracarenses es reciente. Se trata del estadio municipal, construido para el Mundial de Fútbol de 2004. Su originalidad estriba en que fue excavado en la piedra del Monte Castro, en los alrededores de la ciudad, y tiene capacidad para más de 30.000 espectadores. Un estadio abierto por dos lados, integrado en el paisaje.
La artesanía braguesa es surtida, pero destacaríamos la loza pintada a mano; los paños de lino y el arte de la lutería de instrumentos musicales típicos, como los cavaquinhos y las violas braguesas.